|
La bahía de Calpe es una de las zonas más atractivas de la Costa Blanca. Al azul del mar Mediterráneo, se le une el grandioso Peñón de Ifach. Impresionante. Espectacular. Una gozada que, debido a sus características, hace de esta localidad alicantina uno de los territorios más admirados y apreciados de la costa alicantina para quien visita por primera vez la comarca de la Marina Alta. No sólo por lo más visto de la zona, sino también por todo lo que queda por descubrir una vez allí, como los numerosos escondites que guarda repartidos entre acantilados, calas y llanuras de su franja costera. En uno de estos rincones, al sur de la localidad, se encuentra Puerto Blanco, una tranquila ensenada de arena y cantos rodados, de 100 metros de extensión y 10 de anchura, protegida en su extremo sur por el dique norte del pequeño puerto que recibe el mismo nombre. Una marina ubicada en la urbanización residencial La Canuta baja, a tres kilómetros de Calpe, que que se suma a la oferta náutica de esta localidad, con dos puertos más, Les Bassetes y el Real Club Náutico de Calpe, éste tres veces más grande que sus competidores y considerado como uno de los más importantes de la Costa Blanca. Pero no por ello hace sentirse inferior a Les Bassetes y, menos, a Puerto Blanco, que después de unos años de malos vientos ha vuelto a la vida náutica con nuevos aires para sacarle todo el potencial posible a su coqueta marina.
Esencia y pasado Hablar de Puerto Blanco es hablar de Calpe. Y entonces de mar. Calpe es marinero por todos sus costados. Sus más de 11 kilómetros de litoral, bañados por el mar Mediterráneo, así lo dictan. Pero también es marinero por su historia. Las distintas civilizaciones que han pasado por esta localidad no solo hicieron patente su buena ubicación, sino que han reafirmado su carácter marinero. Fue escogida por íberos, fenicios, cartagineses, romanos, árabes y cristianos, valorando cada uno de ellos su privilegiada situación en la costa del Mare Nostrum, su benigno clima y su estratégica situación como fortaleza militar, controlando desde lo alto de Ifach a los navegantes y desde las gargantas del Mascarat el tránsito de caballerías. Esas mismas razones de gran fortaleza fueron la causa de los múltiples ataques y grandes batallas (piratas y corsarios hasta muy avanzado el siglo XVIII llegaban a sus costas para efectuar saqueos). El mar permitió durante la romanización el comercio marítimo y la explotación de las factorías de salazones y viveros, aprovechando la fácil excavación de la piedra tosca, base económica sobre la que se fundaría el núcleo de población de los Baños de la Reina. Este floreciente negocio explicaría la presencia en estas costas de caballas y atunes, además de agua dulce, necesaria para la limpieza del pescado, y la proximidad de las salinas, ubicadas a los pies del Peñón de Ifach. El despegue definitivo de la actividad marinera fue a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Se levantaron edificaciones como el Pósito de Pescadores para el servicio de la pesca (hoy Cofradía de Pescadores), si bien ya existían aduanas y almacenes. Estos edificios no consolidaron, sin embargo, un núcleo de población centrada en la actividad pesquera. De esta manera es como se explica que dejaran de defender sus bahías para pasar a comenzar a vivir de su mar y su tierra. Hoy se habla de turismo, pero son los pescadores y, como no, los navegantes deportivos los depositarios de la historia marítima de Calpe y quienes reafirman el carácter marinero de la villa. Incluido Puerto Blanco, también.
Nuevo rumbo Puerto Blanco (38º 37’ 08’’ N - 0º 02’ 00’’ W) tiene 112 amarres para barcos de hasta 13 metros de eslora. Inició su andadura como una marina concebida para los habitantes de esta zona y los alemanes residentes que buscaban, para sus veleros, pequeñas motoras y embarcaciones de crucero de poco calado, unas instalaciones al sur del municipio de Calpe. El puerto fue adjudicado en 1983 a la empresa de Benissa VAPF, con derecho a su explotación hasta 2022, a cambio de realizar una ampliación de las instalaciones. La Conselleria de Infraestructuras y Transportes le retiró la concesión por incumplimiento del contrato en febrero de 2007, y cerró el puerto por falta de seguridad en noviembre de ese mismo año. En junio de 2008 adjudicó la concesión al grupo inmobiliario Acintur Bahía por un periodo de tres años a cambio de ejecutar la ampliación de las instalaciones. La inversión comprometida por la actual empresa concesionaria supera los 600.000 euros y contempla la explotación de los pantalanes y una serie de obras que afectan directamente a las instalaciones. La nueva adjudicataria está realizando una apuesta muy importante para mejorar las infraestructuras de Puerto Blanco. El nuevo proyecto náutico deportivo llevado a cabo por Acintur Bahía contempla una definición de puerto con encanto, al estilo de otros establecimientos turísticos de alojamientos donde, a pesar de un tamaño limitado, se ofrecen todos los servicios de las grandes instalaciones y con un trato personalizado. El objetivo es convertir Puerto Blanco en una instalación acogedora, de alternativa al puerto de Calpe, que destaque por su trato personalizado y esté dotada de unos servicios que hasta ahora no tenía: gasolinera, grúa, escuela de vela, Internet, vigilancia 24 horas, plazas de parking (hasta 60), etcétera. Costa Blanca-Calpe-Marina de Puerto Blanco Tres etapas |