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¡Buf! No sé ni por dónde empezar…
Ya llevamos cuatro días de regata en esta quinta etapa de la Volvo Ocean Race y por fin hemos entrado en rutina. Los primeros dos o tres días son siempre los peores ya que es un cambio enorme: pasas de estar en tierra haciendo una vida normal a embarcarte en un VO70. Dolor de cabeza, cansancio, falta de sueño... Hasta que el cuerpo coge el ritmo y se acostumbra, algo que normalmente ocurre sobre el cuarto día de navegación. Lo de esta etapa además ha sido peor porque normalmente empezamos de ceñida (en esta ocasión tocó empezar de través) y fue la primera vez que me he mareado en esta regata. Un par de vomitonas y como nuevo. La verdad es que el primer día lo pase mal pero, como ya os he dicho, ahora estamos todos con el ritmo en el cuerpo. No quiero ni recordar lo que nos ha costado empezar la etapa después del mazazo de la salida. Le dimos a una roca y no nos quedó más remedio que chequear bien el barco, de otra manera no habríamos salido tranquilos y hubiera sido peligroso. Mejor así. Ahora es muy difícil valorar cómo estamos yendo porque al estar tan separados de los demás navegamos con vientos diferentes, así que no podemos ver bien cómo vamos; aunque está claro que los dos primeros se están escapando un poco. En las calmas del Ecuador tendremos la primera oportunidad de acortar distancias ya que ellos llegarán primero y ahí se comprimirá la flota. Lo malo es que todavía queda mucho para eso, y mientras tanto hay que ir con mucha calma, que aún quedan más de 11.000 millas de etapa. Por otro lado, ya hace mejor tiempo. Todavía no hemos visto el sol pero por lo menos ya no hace aquel frío… ¡Qué locura lo de China! La verdad es que ha sido una parada complicada, sobre todo por el frío… ¡Madre mía, menudo frío! Por lo demás, todo va bien. Como ya os comenté, a bordo hemos tenido dos grandes cambios, las incorporaciones de David [Vera] y Miguelito [Michael Pammenter], y la verdad es que se han adaptado muy bien. Miguelito, que es el sudafricano que va a bordo del "Telefónica negro", es un tío cojonudo y le pone todas las ganas del mundo. Para él era muy importante hacer esta etapa y al final, aunque fuera a costa de una lesión, aquí está, dándolo todo. De David poco puedo decir, con él es imposible no partirse de risa las horas que estás de guardia con él. La verdad es que eso ya no nos lo quita nadie. Ayer David se hizo un poco de daño en el tobillo, pero a él le da igual y ahí está, puntual en las guardias y sin escaquearse de nada. Si es que como dice Miguelito: "David dolor, no. Mucho fuerte ¡siempre trabajar!". La verdad es que el chaval lo intenta, ¡y qué remedio le queda, que en el "Telefónica negro" no se andan con tonterías y nadie le habla en inglés, por lo que está aprendiendo a toda leche! Poco más os puedo contar, mañana empezaremos a ir más hacia Sur, que todavía estamos rondando el 20º Norte y a ver si sale el sol. Un fuerte saludo a todos. Vía El País
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