La cubierta de gelcoat de un barco es una de las superficies más expuestas de un barco: sol, sal, pisadas, cremas solares, manchas de bebida, restos orgánicos, agua estancada y, si el amarre es húmedo, incluso verdín. Por eso, una limpieza “rápida” con el producto equivocado puede salir cara: el gelcoat pierde brillo, se vuelve poroso y empieza a retener suciedad con más facilidad.
En esta guía encontrarás un método sencillo, seguro y repetible para mantener la cubierta limpia y con buen aspecto. No se trata de dejarla “como nueva” en una tarde, sino de hacerlo bien para que el gelcoat dure más, se ensucie menos y requiera menos trabajo en el futuro.
El gelcoat es la capa exterior que protege y da acabado a muchas embarcaciones de fibra. Es resistente, pero no indestructible. Los errores más comunes suelen venir de dos cosas: usar químicos agresivos (lejía fuerte, desengrasantes industriales, ácidos sin control) o frotar con abrasivos (estropajos duros, lijas sin criterio) que rayan la superficie y la dejan mate.
La regla general es clara: cuanto más respetes la superficie, menos se degradará y más fácil será mantenerla.
Empieza siempre por un enjuague generoso con agua dulce. La sal y la arena actúan como “lija” cuando frotas. Si las eliminas antes, reduces micro-rayas y el acabado se mantiene mejor. Presta atención a esquinas, imbornales y puntos donde se acumula suciedad.
Prepara un cubo con agua y jabón neutro. Trabaja por zonas (proa, pasillos, bañera) para no dejar que el jabón se seque. En antideslizante, usa el cepillo de cerdas medias con movimientos cruzados suaves. En gelcoat liso, utiliza una esponja suave o microfibra para no marcar la superficie.
Consejo práctico: si el barco tiene mucha suciedad, haz dos pasadas suaves en vez de una agresiva. El resultado suele ser mejor y el gelcoat sufre menos.
Aquí es donde más se cometen errores. No hace falta aplicar un producto fuerte a toda la cubierta si la mancha está localizada. Identifica el tipo:
Si tienes dudas o prefieres un resultado profesional (sobre todo con manchas persistentes o desgaste), lo ideal es apoyarte en un servicio especializado. Por ejemplo, puedes ver soluciones y tratamientos de limpieza náutica en Onboard Yacht Services, especialmente si buscas un acabado uniforme sin arriesgar el material.
Enjuaga de nuevo con abundante agua dulce. Luego, si puedes, seca con una microfibra grande para evitar marcas de cal o goterones. Este paso parece menor, pero mejora mucho el resultado visual.
Si la cubierta está mate o amarillenta, una limpieza normal puede no ser suficiente. En ese caso, conviene valorar:
Ojo: en zonas de antideslizante, no uses ceras que vuelvan la superficie resbaladiza. Puedes proteger solo las áreas lisas y dejar el antideslizante con limpieza y tratamiento específico.
La mejor limpieza es la que evita que la suciedad se incruste. Una pauta realista:
Si quieres ampliar con más ideas de cuidado general, puedes consultar también nuestros artículos del blog sobre mantenimiento y náutica, donde recopilamos consejos prácticos para armadores y amantes del mar.
No es lo ideal. Puede funcionar puntualmente muy diluida en casos específicos, pero suele ser agresiva y puede degradar acabados y juntas. Mejor usar productos aptos para gelcoat y aplicar solo donde haga falta.
Con cuidado. A distancia, presión moderada y evitando juntas y zonas delicadas puede ayudar. Pegada a la superficie puede forzar uniones y levantar suciedad incrustada de forma poco controlada.
Probablemente necesites pulido suave y protección posterior. Si no lo has hecho antes, un profesional puede ahorrarte tiempo y evitar errores.
La cubierta perfecta todos los días no es realista. Lo que sí es realista es un método constante: enjuague frecuente, limpieza suave, manchas tratadas a tiempo y protección cuando toca. Con eso, el gelcoat aguanta mejor, el barco se ve más cuidado y navegar da más gusto.
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